Amor Dependiente

Categoría: Amor por Sarah en Viernes 22 Octubre 2010 a las 19:17

Las Relaciones Coodependientes; ¿Porque tropezamos una y otra vez con la misma piedra?

Seguro que conocéis a más de una persona que tiende a enamorarse de casos perdidos; con esto me refiero a las típicas personas que se enamoran de otras que necesitan de ayuda urgente, como de: personas alcohólicas, drogodependientes, sin trabajo, o diversos estados en los que se necesita de otras para subsistir.

Bien, estas personas son amantes del papel de cuidador o salvador y lo hacen principalmente no por amor al otro, sino por una necesidad interior que les empuja a sentirse útiles y queridas de esta manera. Esta personas tiene en su mente un ideal de pareja en el cual ambos integrantes han de entregarse al otro al 100%, llegando a la conclusión de que si no se hace es porque no se trata de amor verdadero.

Amor Coodependiente:

Existe pues en este punto una fina franja que puede ser traspasada en cualquier momento, puesto que una relación armónica y madura necesita de la implicación de ambos integrantes, pero sin necesidad de caer en la coodependencia.

Las personas que experimentan el amor con la necesidad de este sentimiento, caen una y otra vez en este error, sus familiares y amigos intentan hacerle entender lo desafortunado de sus elecciones, pero como si de una droga se tratase ellos nunca se sienten identificados con el papel de adicto o dependiente.

En este caso una relación de coodependencia puede ser dañina para ambos miembros puesto que ninguno de los integrantes va querer desprenderse de su papel en el cual se siente tan cómodo. Ni el de cuidador o salvador del suyo evitando que el que tiene el papel de víctima se cure por completo, ni la víctima que nunca hará el esfuerzo suficiente para conseguir quedar libre de su problema o adicción en concreto.

El cuidador dedicará la vida entera si hace falta a cuidarle y a ayudarle pero sin dejar que se cure completamente, ya que, lo que da sentido a su vida es sentirse útil y necesitado. Por ello ambos son dependientes del otro, ambos forman parte de una relación de coodependencia viciada y dañina.

Se trata de una lucha en que cada uno ejerce su forma de control  hacia el otro asumiendo papeles de víctima o de salvador. Los expertos coinciden en que quien está inmerso en una relación de coodependencia, nunca se da cuenta de ello por sí mismo, corresponde a un tercero la responsabilidad de hacerlo evidente.

La coodependencia suele tener como papel de cuidador a la mujer y de víctima al hombre. Puede provocar también una serie de síntomas psicosomáticos inespecíficos como: dolores de cabeza, desarreglos digestivos menstruales, insomnio o trastornos psicológicos o enfermedades como la depresión, la obesidad, la bulimia. Los primeros síntomas de alarma serían no estar a gusto, no sentirse feliz, no querer llegar a casa, no sentir deseo. Ante esto siempre cabe preguntarse a uno mismo: ¿Qué me esta sucediendo?.

Muchas mujeres van de una mala relación a otra sucesivamente por dos motivos:

1) Erróneamente piensan que una mala relación es mejor que no tener ninguna relación.

2) Son adictas a las sensaciones intensas, “al toma y daca” de una relación complicada.

Es importante observar que una de las principales razones por las que es difícil lograr una buena relación de pareja se debe a que los hombres y las mujeres tenemos necesidades emocionales distintas; por lo tanto sentimos, percibimos, pensamos, nos comunicamos y amamos de manera distinta.

Cuando entramos en una nueva relación, lo principal es aprender a conocer que es lo que cada uno necesita del otro para así no solo proporcionárselo a nuestra pareja sino también lograr obtener de ella lo que nosotros necesitamos.

Pero además de esto, el cuestionamiento principal en cuanto a la mujer, yace en analizar hasta donde esta decidida a llegar para no estar sola. Por ende cuando una mujer no se permite crecer emocionalmente durante el periodo en que esta sin pareja no se da cuenta de se está causándose un gran daño a si misma.

Debemos prepararnos para cuando el momento de tener pareja llegue, sin precipitarnos en nuestra elección:

1) Aprendiendo a conocernos mejor.

2) Dándonos el gusto de hacer lo que siempre deseamos y nunca hicimos.

3) Pasar tiempo junto a otras mujeres con quienes compartir experiencias pasadas y crear nuevas.

4) Comprometernos a adquirir nuevos conocimientos en el área de la psicología y las relaciones de pareja para así comprender aquello que quizás en el pasado nunca llegamos a comprender.

5) Disfrutar de gratos momentos junto a nuestros seres amados.

*Y si la posibilidad de formar una nueva pareja llega a presentarse es importante tomar conciencia de que no debemos descuidar quienes somos como individuos y no dejar de lado nuestro plan de crecimiento interior.


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